Un día como hoy, 14 de mayo, del año 1989 (cayó domingo), en la sala de partos de la Clínica Independencia, por primera vez mis ojos vieron la luz (luz artifical de los reflectores), por primera vez mis pulmones se llenaron de oxígeno (mejor dicho aire acondicionado) y por primera vez mi cuerpo sintió una temperatura diferente a lo 37 grados Celsius que me proporcionaba el interior del cuerpo de mi madre...
19 años después, y gracias a Dios y a la Virgen, ¡¡¡Sigo Siendo Yo!!!